La carne de caza aumenta el ánimo

La carne de caza aumenta el ánimo

Alimentos que aumentan el ánimo de las personas, como la carne de caza

Somos prisioneros de nuestro cerebro. Y como tal, nuestro cerebro nos marca que es lo que comemos. Hace tiempo que los neurocientíficos llegaron a esta conclusión después de comprobar cómo, según los alimentos que predominen en nuestra dieta, podemos tener un cerebro más o menos ágil, más o menos creativo, más o menos sereno y, de acuerdo con los últimos hallazgos, más o menos feliz. Científicos de la Universidad de Columbia, en Nueva York, liderados por el profesor Drew Ramsey, han presentado una nueva escala de alimentos que podrían mantener la depresión lejos de nuestras cabezas o al menos aliviar los síntomas en caso de que este trastorno ya esté diagnosticado. El salmón, las fresas, las nueces, las coles y la carne roja son algunos de esos platos capaces de levantar nuestro ánimo. El mensaje es claro: “Si ayudamos a nuestros pacientes a comer mejor, la función cerebral que regula nuestra energía vital se fortalecerá de inmediato”.

Para diseñar esta escala, aprobada en el último Congreso Anual de la American Psychiatric Association, el equipo de Ramsey se fijó en la literatura científica disponible hasta ahora. Al parecer, había datos suficientes para identificar cuáles son, definitivamente, los mejores nutrimentos (vitaminas, minerales, proteínas, ácidos grasos y otras sustancias) con ese efecto preventivo y curativo de la depresión.

“De hecho, la alimentación ya se ha convertido en una parte de la terapia y herramienta decisiva en el tratamiento de algunas enfermedades mentales”, explica la nutricionista Julia Adán y añade que los psiquiatras han empezado a trabajar codo con codo con estos profesionales de la nutrición para modificar los hábitos dietéticos de los pacientes.

En el caso de la depresión hacía falta decidir qué alimentos compondrían esta escala de alimentos precursores del buen ánimo y de la serotonina, el neurotransmisor que interviene en nuestro estado mental. Ramsey dice que una vez que ya se han identificado, habrá que preguntar a los pacientes a partir de ahora qué tipo de productos consumen y detectar si la aversión o alergia hacia alguno de ellos podría estar entorpeciendo la función cognitiva del cerebro privándole de unos niveles adecuados de felicidad.

“Aunque no existen productos milagros, sí es verdad que algunas comidas, integradas en una dieta equilibrada y variada, mejoran el ánimo e inhiben los estados de ansiedad y depresivos”, asegura Julia Adán. Aún es pronto para ofrecer más resultados, pero los primeros análisis indican un impacto muy favorable de ciertos nutrientes en personas que padecen depresión mayor.

Esta es la lista de alimentos que podrían nutrir nuestra mente y apartarla de la depresión. Todos contienen elementos suficientes para fortalecer la función cerebral y nuestra salud en general:

  • Pescado azul sardinas, salmón o atún. Son ricos en ácidos grasos omega 3, esenciales en general para que el cerebro realice correctamente sus funciones. Lo ideal sería consumir de 226 a 340 gramos a la semana de algún pescado azul con bajo contenido en mercurio, por lo que el pez espada, por ejemplo, debería ser ocasional. El ejercicio físico contribuye también a hacer acopio de omega 3, incluso cuando hay carencia en la dieta.
  • Frutos rojos, como arándanos y fresas. Son antioxidantes naturales. Liberan el cerebro de toxinas, ayudan a recuperar la vitalidad, frenan la pérdida de la memoria e intervienen en la capacidad de concentración de modo casi inmediato.
  • Hortalizas de hoja verde. Ocupan un puesto privilegiado en esta nueva escala. El doctor Ramsey vive parte de su tiempo en su granja familiar en Indiana, donde cultiva más de 50 variedades de col. Dice que su libro ’50 Tonalidades de Col’ ha ayudado a esta hortaliza de hoja verde a “afianzar un buen lugar en el léxico del alimento estadounidense”. Tanto las coles como otros alimentos vegetales contienen fitonutrimentos que ayudan a proteger el cerebro y al flujo sanguíneo. Son excelentes para mantenerlo activo, mejorar la expresión verbal y retener la información. Gracias a los flavonoides, los pigmentos naturales, los vegetales liberan y limpian el cerebro de toda esa oxidación a la que le sometemos solo por el mero hecho de funcionar.
  • Almendras y otros frutos secos. Contienen precursores de omega-3, vitamina E y magnesio y aportan una buena cantidad de proteínas que estimulan las neuronas que nos mantienen despiertos y atentos.
  • Carnes de caza y carne roja procedente de animales alimentados con hierba y pasto. Ricas en vitamina B12. Precisamente uno de los riesgos de las dietas veganas, y en cierto grado con la vegetariana, es la falta de vitamina B12. Una deficiencia de esta vitamina puede desencadenar depresión, anemia y finalmente lesión neuronal irreversible, según contó Ramsey en la presentación de esta escala.

Sin embargo, los datos de consumo cotidiano que han manejado los autores están lejos de lo que se consideraría idóneo para que la comida nos permita levantar el ánimo. La mayoría de la población no está consumiendo estos nutrimentos en cantidades adecuadas. Alrededor del 75% tiene en su dieta carencia de folato, calcio, vitamina E y magnesio. Un tercio, más o menos, tiene falta de vitamina B6, hierro, vitamina B12 y zinc. En este caso, una de las causas es el impacto de las dietas veganas. La doctora Adán recuerda por ello la necesidad de incluir todos los grupos de alimentos para nutrir el cerebro y, por tanto, nuestro buen humor, del modo más saludable.

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