La mala reputacion de la carne roja

La carne roja y su mala reputación

¿Porqué tiene mala reputación la Carne Roja?

Os explicamos a continuación el porque de esta controversia sobre la carne roja.

La mala reputación de la carne roja empezó en la década de 1970, cuando aumentaron alarmantemente en EEUU los casos de muerte por enfermedad cardiovascular. La teoría dominante en ese momento sostenía que comer grasas saturadas, como las procedentes de animales, era la causa directa del incremento del colesterol en sangre. Esto, a su vez, favorecía la arteriosclerosis, una obstrucción de las arterias que podía causar un infarto y, finalmente, la muerte.

Esta explicación tan simplista cada vez está siendo más discutida. No hay una relación clara entre el colesterol LDL (el malo) y la ingesta de grasa. Laarteriosclerosis aparece más bien como una consecuencia de varios malos hábitos: poco deporte, poca fruta y verdura en la dieta, consumo de alcohol y de tabaco, exceso de peso, exceso de azúcar y estrés.

Carne Roja - Filetes de ciervo

Carne Roja – Filetes de ciervo

Precisamente son estas variables las que se desinflan tras el estudio de Harvard sobre la carne roja, que medía la mortalidad, la dieta y los hábitos de 100.000 personas a lo largo de 20 años.

Además de no separar la carne fresca de la procesada, el estudio tampoco tuvo en cuenta si la carne era magra o grasa, ni la forma de cocinarla. Las personas que comían más carne roja tenían, además, mayores hábitos de riesgo: tabaco, alcohol, obesidad y sedentarismo, entre otros. Aislando estos factores, el incremento del riesgo de cáncer por causa de la carne era muy pequeño, por debajo del 1,2.

Eso sí, consumir la carne roja con prudencia

Para hacerse una idea, si el riesgo relativo detectado solo para la carne roja es de 1,16, el equivalente para la relación entre el tabaco y el cáncer de pulmón sería de 4,39. Esto quiere decir que las personas que comen carne tendrían un 16% más de riesgo de contraer cáncer, mientras que los que fuman tendrían un 339% más.

Aunque los peligros de la carne roja hayan sido exagerados, eso no quiere decir que haya barra libre. La carne muy grasa sigue aportando muchas calorías. La carne procesada, como los embutidos y el bacón, y la carne chamuscada en la barbacoa son fuentes de potenciales cancerígenos.

Tampoco son todas las carnes iguales. La carne de ciervo, por ejemplo, contiene menos grasa, más minerales y vitaminas y más omega-3 que la de animales de granja criados con pienso. Las mismas virtudes tiene la carne de caza y la carne de jabalí. Puestos a comer carne roja, es mejor apostar por la calidad que por la cantidad.

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